9 años después de su aparición, voy a hablar de el que pueda ser el disco más reconocible de la banda que más influencia ha tenido en la decadente progresión del rock. Hace unos años hubiera dicho The White Stripes, la banda de Jack White, pero ahora lo tengo claro: la banda más influyente de la década de los dos roscos han sido Queens Of The Stone Age. Y concretamente, con el disco del que hoy vamos a hablar, Songs For The Deaf, con una de las mejores formaciones musicales que se hayan visto en la historia de la música: Josh Homme, líder de la banda y ex-Kyuss, guitarra y cantante principal, Mark Lanegan, cantante de fama tanto en solitario como con Screaming Trees, cantante secundario, Troy Van Leeuwen, segundo guitarra en la gira, Nick Oliveri, Ex-Kyuss y actualmente con Mondo Generator, al bajo, y Dave Grohl, cantante de Foo Fighters, batería de Them Crooked Vultures y de los míticos Nirvana, a las baterías. Por si fuera poco, Alain Johannes, músico y productor de mil proyectos, o Natasha Shneider, tristemente fallecida hace 3 años, ocupándose de los teclados.

Siendo aún más concretos, con este disco y el anterior y posterior, Rated-R, donde definían su sonido, y Lullabies To Paralyze, donde se ocupaban más de las atmósferas.

Atmósferas psicodélicas, que hacen que el estilo de la banda se encuadre en el stoner (colocado) debido a que la inspiración se forma en el desierto de California, en un rancho, fumando mil porros y tocando el grupo de colegas. Lo que hace que el sonido, crudo, que bebe de Black Sabbath, sea muy psicodélico, muy setentero, pero con la crudeza de las bandas de los 90 y la actualidad. Es imposible encuadrar a Queens Of The STone Age en un estilo, ya que puedes encontrar, sobre todo en Rated-R y Songs For The Deaf, punk, rock clásico, hardcore, metal, psicodelia, power pop, hard rock y rock alternativo. Tanta mezcla de cosas, que es difícil buscarle la etiquetilla. Casi que mejor.
La única banda que no se ha desinflado del indie rock han sido Arctic Monkeys. ¿Por qué? Porque han evolucionado con su sonido, con un tercer disco, Humbug, publicado en 2009, que bebía mucho de los influjos de la banda de Josh Homme: atmósferas psicodélicas deudoras del desierto de California. También Foo Fighters beben en su último disco de QOTSA, no en vano Dave Grohl toca la batería en este álbum. Podríamos decir que “White Limo” es una actualización de la canción que abre este disco.
La clave, y el brillo de este disco así como del anterior, es la diversidad de estilos e influencias que se hace notoria en que salvo por el sonido cada canción es diferente de la otra, formando un mundo entre sí. Ejercicios de hardcore como en la pieza que abre el disco, You Think I Ain’t Worth A Dollar But I Feel Like A Millionaire, uno de los mayores trallazos que te puedas echar a los oídos, donde Nick Oliveri desgarra a chillidos un tema rapidísimo y bestial, o Six Shooter. También puro heavy metal como A Song For The Dead, o en menor medida First It Giveth, rock épico y clásico en Mosquito Song, God Is In The Radio (muy setentera y una de las joyitas del disco) o No One Knows, muy noventeras The Sky Is Falling, Hangin Tree o Gonna Leave You… el sonido tan característico de la banda en A Song For The Deaf, casi apocalíptica…
Por destacar temas, una de las canciones más sorprendentes por su originalidad dentro de la brevedad del tema es Go With The Flow, igual el tema más… ¿comercial? del disco y con uno de los mejores vídeos que jamás haya visto un servidor. God Is In The Radio, con un intermedio instrumental de ascensos y descensos muy sugerente, o A Song For The Deaf, donde el trabajo de Dave Grohl en la batería es INMENSO. Pero es difícil destacar temas en un disco donde todo brilla por si mismo, donde el sonido de QOTSA terminó de definirse y fue un auténtico éxito comercial (casi 2 millones de copias vendidas), y sin duda una pieza angular para poner a todo aquel que dice que no escucha música de viejos.
Un ejercicio de rock tan bien elaborado y de tanto nivel que su repercusió no para de crecer con los años. Sin duda una de las joyas de una década tan desastrosa como la de los dos roscos, una joya en una pocilga de cerdos. Uno de los mejores discos que puedas oir sin tener que recurrir a años clásicos y facilones en cuanto a la capacidad de encontrar talento. Podría encabezar la lista de lo mejor de la década junto a Elephant de White Stripes y el primero de Arctic Monkeys, lo que sería para mi gusto, vaya.
En todo caso, Songs For The Deaf es un disco muy recomendable para perderse dentro de sus canciones.
