¿Qué es lo único que podemos sacar en limpio de lo ocurrido en el día de ayer en Barcelona? Veo las noticias por la noche. 20 minutos de la violencia de los indignados y 2 minutos para los tan afamados recortes por los que el movimiento 15M había salido a protestar. En cierta manera, ahí se la han metido doblada.
Sigo viendo imágenes. Veo a gente joven, de todo tipo de clase social, hasta gente mayor. Tiene su gracia sacar en el Teledario de TVE a las 3 a un señor de 50 años con un polo y luego ir diciendo que son perroflautas. En las imágenes se ve como increpan a diversos diputados, como incluso le pintan la nuca a uno. Se ven cargas policiales mínimas y el trato sesgado que está recibiendo la noticia me hace quitar la televisión.
Nadie habla de la hipocresía total que es ir a una sesión parlamentaria donde se van a acometer unos recortes sociales muy fuertes, con un despliegue policial de miles de agentes y llegando los diputados al Parlamento con helicópteros. No deja de ser contradictorio.
Por si fuera poco, leo por la tarde la noticia de que unos indignados han intentado quitar el perro lazarillo a un ciego. Tal persona es un diputado de Convergencia, que acude con perro a la sesión parlamentaria. Según este relato a cargo del diputado Turull, cuando los indignados intentaron quitarle el perro al diputado decían “me da igual que sea ciego, sigue siendo un diputado”. Por supuesto, no hay imágenes de esto más allá del relato.
Pero de los mossos infiltrados como indignados dentro de la protesta y que luego abrieron la parte más violenta no solo hay fotos, sino tambien videos, y sin embargo eso no lo he visto en ningún sitio, en ninguna televisión, radio o página web de prensa. Si lo he visto rulando por las redes sociales, que es la forma que hemos podido ver semejantes fotos y vídeos bastante aclaratorios.
La verdad es que su estrategia para lograr hacer perder crédito a los indignados está teniendo efecto. Sigo diciendo que de 2000 personas no se puede controlar a todas ni puedes elegir el perfil de estas. No voy a defender la violencia, pero sí voy a decir que entiendo, aunque no comparto, la postura de quienes han decidido ponerse violentos. Después de un mes de protestas ni siquiera un misero político se ha acercado a hablar con los indignados o acampados. El que lo ha hecho ha sido para ponerse la estampita, pero no ha debatido ni siquiera ha escuchado, o ha llevado alguna de las peticiones a su programa. Bueno, habría que ser muy inocente para pensar que vayan a hacer algo así. Y por si fuera poco, después de un mes de protestas, la vida sigue completamente igual
Y como era Barcelona, pues los antecedentes inducían a un momento más incontrolado. Todos recordamos lo que pasó en la Plaza de Catalunya hace poco más de una semana, cuando los mossos cargaron violentamente contra los que estaban allí protestando. ¿Se han asumido responsabilidades, se han tomado cartas sobre el asunto? No. Se llevaron móviles y material informático, dejaron heridos a casi 100 personas, pero aquí no ha dimitido nadie, ni nadie lo va hacer, todos impunes injustamente. Es de recibo la frustracción sentida. Por supuesto como ya he dicho antes no comparto para nada los actos violentos, pero que la gente ya decida radicalizarse es algo completamente entendible, porque después de ver el trato sesgado y manipulador de los medios, que los políticos se están pasando por el forro todas las protestas, y ver que nada va a cambiar… agotará la paciencia de más de uno.
Pero no os preocupéis. Lo que saldrá en los medios será los 4 perroflautas violentos que asaltan a nuestros nobles diputados con actos vandálicos, los que son de esa horrible moda de acampadas, esos antisistema que protestan por cosas mínimas. Sinvergüenzas que intentan robar el perro lazarillo a un ciego. Y encima esto te lo dicen sin imagen que te lo demuestre. Y la opinión pública hablará fatal de los violentos, que pasarán a ser todos los que ayer protestaban frente al Parlamento, y por consiguiente, todos los indignados del movimiento. Y todas las aguas volverán a su cauce.

